UNA MIRADA DISTINTA DEL CONFLICTO

 “El conflicto nos priva de la ilusión que controlamos nuestras vidas. Conlleva la pérdida, la separación y la dependencia no deseada. Nos obliga a desarrollar aptitudes y emplear recursos que no pensábamos que teníamos. El conflicto nos empuja más allá de nuestros límites. Con todo, interrumpe nuestros sueños, sacude nuestras vidas, nos saca del nido, nos priva de la comodidad y nos obliga a valernos por nosotros mismos”. MULDOON.

El conflicto es inherente a las relaciones humanas, entonces, cuándo aparece, ¿qué postura hemos de adoptar?

foto1

El conflicto forma parte de nuestra vida diaria, es inevitable y nos indica qué áreas necesitan atención, modificación o refuerzo, así pues, lo importante no es que exista, sino cómo hemos de gestionarlo para poder aprender de él y que resulte positivo.

De este modo, podemos valernos del conflicto que ha surgido, para generar cambios que impliquen una mejora de la situación, hablamos de clarificar temas que estaban confusos, proveer soluciones a problemas, producir comunicación, manejar emociones, crear cooperación, generar reconocimiento…

El conflicto es el presupuesto para la existencia de la mediación. Siguiendo a EPICTETO: “No son los eventos que suceden los que perturban a los seres humanos, sino la opinión o interpretación que se hace de ellos”.

foto4

Es por eso que los mediadores integramos las diferentes visiones de los participantes en la mediación, encajándolas como si de un puzzle se tratara, para llegar a la solución, común, consensuada y positiva, de la situación conflictiva planteada por ellos.

Lo cierto es que no toda discrepancia debe pasar por una resolución judicial, podemos romper la inercia de esperar que los poderes públicos resuelvan nuestros conflictos jurídicos.

Así, en un sistema heterocompositivo (arbitraje y jurisdicción) se atribuye a un tercero la responsabilidad de resolver la situación conflictiva que las partes le presentan.

Por contra, en un sistema autocompositivo (negociación, conciliación y mediación), son las propias personas que tienen el conflicto, las que de modo voluntario, alcanzan un consenso para mejorar la situación que les preocupa y atañe.

Llegados a este punto, proponemos un cambio de cultura en la forma de gestionar los conflictos a través de nuevas vías a construir sobre la base de la autonomía de la voluntad y la comunicación.

Además, en gran parte de los casos, para la resolución de un conflicto, se hace menester eliminar los factores que lo han ocasionado, que llevan a regenerar lazos y vínculos que en un proceso judicial no tendrían cabida.

foto2

En la mediación, las partes son las verdaderas protagonistas, sin duda, son los mejores voceros de sus intereses y los mejores jueces de sus causas. Participan de modo activo, asistidos por una tercera persona (en el centro), encargada de dirigir el procedimiento, el mediador.

Esta persona sería, siguiendo a CHRISTOPHER MOORE: “un tercero aceptable, imparcial y neutral que carece de un poder autorizado de decisión para ayudar a las partes en disputa a alcanzar voluntariamente su propio arreglo mutuamente aceptable”.

foto3

Una de las prioridades del mediador es la apertura de canales de comunicación entre los participantes de la mediación, rompiendo obstáculos y barreras que dificultan que vean la salida a la situación complicada en la que se encuentran y que puede resultar de lo más “serpenteante”.

El mediador dirige, orienta, redirecciona los pasos a dar para lograr la salida, satisfactoria para ambos, ante la situación planteada y que es objeto de gestión.

foto5

De este modo, mediante el procedimiento de mediación, se encuentra la luz en ese conflicto, se logra la comunicación y comienza una nueva construcción de la situación inicialmente planteada, un nuevo camino.

“Teniendo en cuenta el pasado, vamos del presente al futuro deseado, gracias a los cambios generados a través de la mediación”. MARÍA LUISA LÓPEZ ALLEGUE

 

Un comentario en “UNA MIRADA DISTINTA DEL CONFLICTO

  1. Enhorabuena a estas dos compañeras y estupendas profesionales; a la
    la sólida formación profesional de Maria Luisa y Chus hay que añadir su excelencia como personas, sin duda lo mas importante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *