21 DE ENERO: DÍA EUROPEO DE LA MEDIACIÓN

Como sabéis el 21 de enero ha sido instituido como Día europeo de la Mediación por coincidir con la fecha de aprobación del primer texto legislativo de Mediación europeo. El objetivo es conmemorar esta celebración y hacer difusión de la Mediación como una fórmula alternativa/complementaria para la resolución de conflictos.

Este año, como el pasado, y como los que vendrán en esta página tendremos un espacio y un tiempo para celebrar con vosotros el Día Europeo de la Mediación.

Cada vez somos más los que trabajamos para que la Mediación sea una realidad para el ciudadano. Es cierto que los avances son lentos, pero personalmente creo que imparables.  En  este sentido, cabe resaltar que Galicia no se queda atrás en esta apuesta por la mediación.

La mediación familiar ya es una realidad en los juzgados de A Coruña, Santiago de Compostela, Ferrol, Orense, Pontevedra y Vigo.

Recientemente -6 de octubre de 2016- , se ha puesto en marcha en Santiago de Compostela un programa experimental de mediación en el ámbito penal que está dando sus frutos gracias a los dos Servicios que participan en este programa: el Servicio de Mediación Penal Intrajudicial del Centro Integral de Análisis y Resolución de Conflictos de la Universidad de Santiago de Compostela (CIARCUS), al frente del cual está  su Directora, Dª. Raquel Castillejo Manzanares y el Servicio de Mediación Penal Intrajudicial del Colegio de Abogados de Santiago de Compostela.

En A Coruña, gracias a la perseverancia de la Juez y de la Letrada de la Administración de Justicia de Instrucción  Número Ocho y a la colaboración del Colegio de Abogados de A Coruña, también se pondrá en marcha este mes un programa piloto de mediación en el ámbito penal.

Estoy segura de que ésta es la mejor forma de celebrar el Día Europeo de la Mediación, con la creación de nuevos Servicios de Mediación. No obstante, un día como el señalado, no puede quedar reducido a la felicitación, por muy sentida que sea, sino que debe de servir también para que pongamos de manifiesto nuestras reivindicaciones, porque sólo gracias a ellas podremos mejorar.

La apuesta de las Administraciones Públicas, y parece que también del Consejo General del Poder Judicial, es la de trabajar con listados de mediadores. Desde mi experiencia personal no puedo por menos que ser crítica con dicha apuesta. Las Administraciones Públicas, pero también las Instituciones y los Servicios de Mediación dependientes de alguna institución deberían de ser las encargadas de velar porque los mediadores que formen parte de esos listados gocen de una formación teórico-práctica superior a la que viene exigiendo el Real Decreto 980/2013, de 13 de diciembre,  e incluso de velar por la ideonidad de los mediadores, exigiendo incluso si fuese necesario una evaluación de los conocimientos teórico-prácticos de los mediadores.

Ha llegado el momento de plantearnos qué tipo de Servicios de Mediación queremos. Unos, servicios mediocres o unos servicios de calidad, que busquen la excelencia. En mediación, trabajamos con personas. Nuestra obligación es buscar que salgan de la mediación mejor de lo que entraron, y si además, la mediación termina con acuerdo, mejor que mejor.

La mediación no puede, ni debe de ser una justicia de segunda, para ello los Servicios de Mediación deben de contar con mediadores formados y con experiencia, y por supuesto, bien retribuidos.

Mi reivindicación este año hacia las Administraciones Públicas es que reflexionen sobre qué tipo servicio quieren ofrecer al ciudadano y sobre la necesidad de que el mediador profesional goce de una retribución digna y justa.

MARÍA JESÚS FERREIRO VIÑA

MEDIACIÓN INTRAJUDICIAL PENAL EN LOS JUZGADOS DE SANTIAGO DE COMPOSTELA

El pasado 21 de septiembre de 2016 se suscribió un Convenio entre el Consejo General del Poder Judicial, la Vicepresidencia y Consellería de Presidencia, Administraciones Pública y Justicia de la Xunta de Galicia, el Ministerio Fiscal, el Colegio de Abogados de Santiago de Compostela y la Universidad de Santiago de Compostela, a través del Centro Integral de Análisis y Conflictos de la Universidad de Santiago de Compostela (en adelante, CIARCUS), para la puesta en marcha de un programa experimental de  mediación en el ámbito penal en el partido judicial de Santiago de Compostela.

La Universidad de Santiago de Compostela, a través del CIARCUS, y el Colegio de Abogados de Santiago de Compostela han constituido sendos Servicios de Mediación Penal Intrajudicial en la jurisdicción de Adultos, de acuerdo con las indicaciones previstas en dicho Convenio.

El Servicio Penal de Mediación Intrajudicial del CIARCUS está dirigido a  por la Directora de dicha institución, Dª. Raquel Castillejo Manzanares y coordinado por los mediadores, D. José Antonio Varela Alonso y la que les escribe, pero es evidente que dicho Servicio no estaría funcionando en la actualidad, sin la activa participación del Juzgado de Instrucción Número Uno y el Juzgado de lo Penal Número Uno y como no de Fiscalía.

El Servicio ha entrado en funcionamiento el pasado  6 de octubre de 2016, así que desde aquí solo podemos desearle el mayor de los éxitos.

MARÍA JESÚS FERREIRO VIÑA

21 DE ENERO: DÍA EUROPEO DE LA MEDIACIÓN

Hoy es un día importante para todos,  pues coincidiendo con la fecha de aprobación de la Recomendación número R (98)1, sobre Mediación Familiar, aprobada por el Consejo de Europa el 21/01/98, se celebra el día europeo de la mediación.

¿Por qué es importante este día? Porque tanto las instituciones como las distintas asociaciones profesionales de mediadores se unen para visibilizar a los ciudadanos la importancia de la MEDIACIÓN como método alternativo y/o complementario de resolución de conflicto.

En prácticamente, todas las Comunidades Autónomas está previsto realizar actos de celebración que pretenden acercar a los ciudadanos  esta nueva vía de resolución de conflictos. En nuestra comunidad tenemos la suerte de que es precisamente nuestro Colegio de Abogados de A Coruña el que realizará diversos actos en torno a la mediación:

  • 12:15h – Rueda de Prensa
  • 12:30h – Encuentro con los profesionales e instituciones relacionados con la mediación.
  • 9:00h – Mesa redonda. Presente y futuro de la Mediación: Civil, Mercantil y Penal. Tendrá lugar en el Centro de Mediación del Colegio de Abogados de A Coruña con participación de la Concejala de Asuntos Sociales (Dª Silvia Camean), Magistrados (Dª Carmen Amelia Gomá García y D. Pablo Gonzalez-Carreró Fojon)  y Letrados de la Administración de Justicia (Dª Emma Rodríguez Seoane y Dª Carmen García Pedreira). También participan varios integrantes de la  Comisión de Mediacion: Rosa Sanchez, Jesus Sánchez y Pilar Cortizo.

Hemos de felicitarnos por tener una Colegio que  realiza una apuesta decidida por la mediación y que está trabajando para que la mediación sea una realidad para los ciudadanos en esta ciudad, muestra de ello es el Convenio que se firmó recientemente con los Juzgados de Familia, y el Convenio que está pendiente de materializarse en materia penal.

                                                                                                                              MARÍA JESÚS FERREIRO VIÑA

MEDIACIÓN INTRAJUDICIAL EN EL ÁMBITO PENAL

El pasado domingo LA VOZ DE GALICIA en sus páginas locales  recogió una noticia con un título un tanto provocador: “¿Estaría usted dispuesta a sentarse con el hombre que la violó?”

Quiero pensar,  sobre todo después de leer el contenido del artículo, que el periodista no pretendía frivolizar con un tema tan serio.

El Derecho Penal cumple varias funciones en nuestro sistema social: una primera,  función retributiva (el infractor debe de pagar lo que ha hecho, “el que la hace, la paga”), una segunda,  función de prevención general (con el castigo del delito se pretende impedir que en el futuro ese delito se cometa por otros o por el mismo delincuente) y una tercera, función de reeducación y reinserción social (con la pena se pretende la reforma, corrección y readaptación social del infractor), y nadie pone en duda que es un instrumento necesario para el funcionamiento de nuestra sociedad. La cuestión, a mi modo de ver,  es si el derecho penal actualmente está cumpliendo con estas tres funciones o si por el contrario únicamente está cumpliendo una función meramente retributiva. La experiencia, en mi caso,  me dice que  el derecho penal acaba reduciéndose a la imposición de la pena para el infractor.

El infractor es sancionado por su conducta delictiva, pero al procedimiento penal  no le importa si éste ha reflexionado o no sobre lo que ha hecho,  sobre lo que le ha llevado a actuar así, sobre a quién ha podido afectar con su conducta, , sobre cómo pudo sentirse esa persona con nombres y apellidos, sobre si le gustaría reparar lo que ha hecho o sobre cómo podría reparar lo que ha hecho.

El perjudicado, por su lado,  es “reparado” supuestamente por el sistema, pero sólo supuestamente, porque en el mejor de los casos ha percibido una indemnización,  que para nada repara lo que ha sentido, lo que ha vivido. En el procedimiento penal no importa lo que ha sentido el perjudicado cuando ha sido víctima de un delito, ni cómo ha vivido esa situación traumática, ni cómo le ha afectado a su vida,  ni da respuesta a multitud de preguntas que tiene en su cabeza, ni por supuesto le da lo que necesita para superar este trauma.

Y es que sólo desde esa reflexión puede conseguirse la prevención, la reeducación y la reinserción social. En realidad, la mediación penal sólo puede entenderse desde la concepción de JUSTICIA RESTAURATIVA. La justicia restaurativa apela a lo mejor del infractor y del perjudicado, porque sólo desde una reflexión personal individual de ambos  se puede llegar a  un encuentro dialogado del que salga una verdad común, que dé a cada uno lo suyo: al perjudicado una verdadera reparación y al infractor un reconocimiento del daño ocasionado como paso previo para su responsabilización y por tanto, para la reparación del mismo.

¿Significa eso que la mediación penal es posible en todos los supuestos delictivos y para todas las personas? Pues, evidentemente NO, por eso me parecen frívolos, titulares como “¿Estaría usted dispuesta a sentarse con el hombre que la violó?” Para empezar porque  la mediación penal no conlleva la exoneración del infractor -aunque sí que es cierto que de algún modo se va reconocer el esfuerzo del infractor con una rebaja en la pena- sino que lo que  busca es la verdad de lo ocurrido, la responsabilización del infractor, y la reparación del daño del perjudicado como paso previo para la aplicación de los beneficios penales, y todo ello a través de la reflexión individual de infractor y perjudicado, siempre dirigida por el mediador en entrevistas individuales y separadas, para finalmente, buscar el encuentro dialogado entre infractor y víctima si fuere posible, lógicamente, dirigido también por el mediador y siempre desde el respeto y la verdad.

Así que, no tengamos miedo a una manera distinta de hacer las cosas porque tenemos la garantía de que la mediación penal se lleva a cabo dentro del procedimiento penal, y por tanto, antes de realizar su ofrecimiento al infractor y al perjudicado, se realizará un estudio previo  por parte del Juez y del Ministerio Fiscal que determinará si es aconsejable o no ese ofrecimiento en cada caso concreto. En cualquier caso, pasado ese filtro previo, la última palabra la tienen infractor y perjudicado, que son libres de decidir si quieren participar en una experiencia, que sigue un esquema muy determinado:  Entrevista/s con el infractor, entrevista/s con el perjudicado y encuentro dialogado.  Lo que se traduce en que, primeramente, el mediador se entrevistará individualmente y en días distintos con infractor y perjudicado. He aquí el segundo filtro, pues el mediador no propiciará el encuentro dialogado mientras uno y otro no estén preparados para ello, lo  que garantiza en todo caso la seguridad del perjudicado y que no se producirá ese encuentro en tanto en cuanto ambos no estén a un mismo nivel emocional .

                                                                                                                             MARÍA JESÚS FERREIRO VIÑA

MEDIACIÓN INTRAJUDICIAL EN LOS JUZGADOS DE FAMILIA DE A CORUÑA

El pasado 18 de noviembre de 2015 el Colegio de Abogados de A Coruña, el Consejo General del Poder Judicial,  Vicepresidencia y Consellería de Presidencia, Administracións Públicas e Xustiza, la Consellería de Política Social, el Ministerio Fiscal y el Colegio de Psicólogos de Galicia, firmaron un CONVENIO DE COLABORACIÓN PARA LA PUESTA EN MARCHA DE UN PROGRAMA PILOTO DE MEDIACIÓN INTRAJUDICIAL FAMILIAR EN A CORUÑA.

El programa ha entrado en funcionamiento la semana pasada. Así que, estamos de celebración porque por fin el ciudadano tiene a su disposición otra manera de resolver sus diferencias en un ámbito tan íntimo como es el familiar.

La mediación no es más que una forma distinta de resolver las diferencias que puedan existir entre las parejas en el momento de la ruptura, durante el proceso de ruptura y después de la ruptura.

La mediación nos ofrece un espacio para poder dialogar (hablar y escuchar) y trabajar (proponer y valorar) con la otra parte, para buscar un acuerdo en el que ambas partes salgan ganando.

La ruptura de una pareja es algo traumático para los que la forman pero también para los hijos. No siempre hemos podido darnos un lugar y un tiempo para hablar con el otro y  para escuchar al otro desde el respeto. Fruto de ese espacio, de ese tiempo, y por supuesto, de las habilidades del mediador para conseguir el reconocimiento mutuo de la pareja, es posible conseguir un acuerdo con el que salga ganando la pareja que se rompe, pero sobre todo los hijos.

Así que, anímense, aprovechen esta oportunidad y soliciten que les deriven su caso a mediación.  ¿Cuándo? en cualquier fase del procedimiento  antes de la vista, pero también después de la vista, en las ejecuciones. Si algo me ha enseñado la experiencia de 22 años de ejercicio es que el procedimiento judicial acaba agotando a las partes, y pocas veces salen contentos, pues a veces, aún ganando la batalla judicial,  han perdido muchas cosas por el camino.

Pero si tienen dudas y no se atreven a solicitarlo, y quien les deriva es un juez, no lo vean como una imposición, sino como una oportunidad de conocer otra forma de solucionar las diferencias que tienen con su pareja. La grandeza de la mediación es que no es obligatoria. Vayan con la mente abierta, escuchen y vean si este sistema les puede servir. Igual se encuentran con una sorpresa, igual no, o igual simplemente se encuentran con que en este momento no les sirve, pero sí puede servirles en otro momento, y esto seguro que les da, por encima de todo,  libertad, porque uno se siente libre cuando sabe que tiene varios caminos y puede escoger el que mejor le va en cada momento.

                                                                                                                       MARÍA JESÚS FERREIRO VIÑA

UNA MIRADA DISTINTA DEL CONFLICTO

 “El conflicto nos priva de la ilusión que controlamos nuestras vidas. Conlleva la pérdida, la separación y la dependencia no deseada. Nos obliga a desarrollar aptitudes y emplear recursos que no pensábamos que teníamos. El conflicto nos empuja más allá de nuestros límites. Con todo, interrumpe nuestros sueños, sacude nuestras vidas, nos saca del nido, nos priva de la comodidad y nos obliga a valernos por nosotros mismos”. MULDOON.

El conflicto es inherente a las relaciones humanas, entonces, cuándo aparece, ¿qué postura hemos de adoptar?

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El conflicto forma parte de nuestra vida diaria, es inevitable y nos indica qué áreas necesitan atención, modificación o refuerzo, así pues, lo importante no es que exista, sino cómo hemos de gestionarlo para poder aprender de él y que resulte positivo.

De este modo, podemos valernos del conflicto que ha surgido, para generar cambios que impliquen una mejora de la situación, hablamos de clarificar temas que estaban confusos, proveer soluciones a problemas, producir comunicación, manejar emociones, crear cooperación, generar reconocimiento…

El conflicto es el presupuesto para la existencia de la mediación. Siguiendo a EPICTETO: “No son los eventos que suceden los que perturban a los seres humanos, sino la opinión o interpretación que se hace de ellos”.

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Es por eso que los mediadores integramos las diferentes visiones de los participantes en la mediación, encajándolas como si de un puzzle se tratara, para llegar a la solución, común, consensuada y positiva, de la situación conflictiva planteada por ellos.

Lo cierto es que no toda discrepancia debe pasar por una resolución judicial, podemos romper la inercia de esperar que los poderes públicos resuelvan nuestros conflictos jurídicos.

Así, en un sistema heterocompositivo (arbitraje y jurisdicción) se atribuye a un tercero la responsabilidad de resolver la situación conflictiva que las partes le presentan.

Por contra, en un sistema autocompositivo (negociación, conciliación y mediación), son las propias personas que tienen el conflicto, las que de modo voluntario, alcanzan un consenso para mejorar la situación que les preocupa y atañe.

Llegados a este punto, proponemos un cambio de cultura en la forma de gestionar los conflictos a través de nuevas vías a construir sobre la base de la autonomía de la voluntad y la comunicación.

Además, en gran parte de los casos, para la resolución de un conflicto, se hace menester eliminar los factores que lo han ocasionado, que llevan a regenerar lazos y vínculos que en un proceso judicial no tendrían cabida.

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En la mediación, las partes son las verdaderas protagonistas, sin duda, son los mejores voceros de sus intereses y los mejores jueces de sus causas. Participan de modo activo, asistidos por una tercera persona (en el centro), encargada de dirigir el procedimiento, el mediador.

Esta persona sería, siguiendo a CHRISTOPHER MOORE: “un tercero aceptable, imparcial y neutral que carece de un poder autorizado de decisión para ayudar a las partes en disputa a alcanzar voluntariamente su propio arreglo mutuamente aceptable”.

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Una de las prioridades del mediador es la apertura de canales de comunicación entre los participantes de la mediación, rompiendo obstáculos y barreras que dificultan que vean la salida a la situación complicada en la que se encuentran y que puede resultar de lo más “serpenteante”.

El mediador dirige, orienta, redirecciona los pasos a dar para lograr la salida, satisfactoria para ambos, ante la situación planteada y que es objeto de gestión.

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De este modo, mediante el procedimiento de mediación, se encuentra la luz en ese conflicto, se logra la comunicación y comienza una nueva construcción de la situación inicialmente planteada, un nuevo camino.

“Teniendo en cuenta el pasado, vamos del presente al futuro deseado, gracias a los cambios generados a través de la mediación”. MARÍA LUISA LÓPEZ ALLEGUE

 

LA MEDIACIÓN, ¿REALIDAD O FICCIÓN?

La mediación llega a nosotros en cumplimiento de la Directiva 2008/52/CE del Parlamento Europeo y del Consejo sobre ciertos aspectos de la mediación en asuntos civiles y mercantiles.

Fruto de la misma, España, fuera del plazo establecido, aprueba la  Ley 5/2012 de 6 de julio de Mediación en asuntos civiles y mercantiles que conforma un régimen general aplicable a toda la mediación que se realice en España y pretenda tener un efecto jurídico vinculante, si bien circunscrita al ámbito de los asuntos civiles y mercantiles.

Posteriormente, se aprueba el Real Decreto 980/2013 de 13 de diciembre por el que se desarrollan determinados aspectos de esta Ley.

Ante esta regulación jurídica, ¿podemos afirmar que la mediación es una realidad? Como gallegos que somos, podríamos contestar con un “depende”,  pues la respuesta varía en función de la persona y el lugar en el que se realice la pregunta, pero, aun con todas esas diferencias y las más variadas respuestas que podrían darnos en diferentes ciudades y profesiones acerca de si la mediación ha llegado para quedarse, si podemos afirmar que algo está cambiando.

En Galicia, al igual que otras Comunidades, contamos con una Ley autonómica, la Ley 4/2001 de 31 de mayo sobre mediación familiar, y tenemos a nivel estatal una Ley y un Reglamento que, con sus virtudes y sus defectos, no podemos obviar. Por otro lado, cada vez son más las Comunidades Autónomas que con apoyo del Consejo General del Poder Judicial, están haciendo una apuesta porque la mediación sea una realidad, al impulsar este medio de resolución de controversias.

Incluso el ciudadano de a pie abre su mente a nuevas formas de gestionar los conflictos, su experiencia le está demostrando que la judicialización de la sociedad no ha mejorado su vida.

Lo cierto es que, como abogadas, la realidad nos demuestra una y otra vez que las sentencias en muchos casos,  no satisfacen ni siquiera a los ganadores, se deja la resolución de nuestros conflictos en las manos de un tercero que no conoce ni puede tratar a fondo nuestro problema.

Es en este punto donde la Mediación se erige como una vía más que se le ofrece a los ciudadanos para encontrar una solución satisfactoria a sus conflictos gracias a la asistencia y buen hacer de un profesional neutral e imparcial, el mediador.

La Mediación es un procedimiento absolutamente voluntario (en cualquier momento puede abandonarse), confidencial (nada de lo se diga saldrá de las sesiones de mediación), rápido y económico (suele durar una media de 5 a 8 sesiones) y permite a las partes, a diferencia del proceso judicial, expresar lo que piensan y sienten, lo cual reduce su costo emocional.

Por todo lo anterior, consideramos que constituye un medio más que adecuado para la resolución de gran parte de los conflictos y el ciudadano tiene derecho a conocerlo.

Es aquí donde nosotros los abogados tenemos la obligación de presentarle las distintas vías que tiene a su alcance para resolver su conflicto, explicándole los pros y los contras de todos ellos, para que así, pueda elegir libremente como quiere solventar la situación en la que se encuentra. Si opta por la Mediación,  siempre tendrá a su abogado para revisar los acuerdos e incluso asesorarle en la redacción de los mismos.

Podemos afirmar sin duda alguna, que cuando conozca todos los métodos de resolución de conflictos con los que cuenta, la Mediación será una realidad.

 

MARÍA JESÚS FERREIRO VIÑA  – MARÍA LUISA LÓPEZ ALLEGUE