LA MEDIACIÓN, ¿REALIDAD O FICCIÓN?

La mediación llega a nosotros en cumplimiento de la Directiva 2008/52/CE del Parlamento Europeo y del Consejo sobre ciertos aspectos de la mediación en asuntos civiles y mercantiles.

Fruto de la misma, España, fuera del plazo establecido, aprueba la  Ley 5/2012 de 6 de julio de Mediación en asuntos civiles y mercantiles que conforma un régimen general aplicable a toda la mediación que se realice en España y pretenda tener un efecto jurídico vinculante, si bien circunscrita al ámbito de los asuntos civiles y mercantiles.

Posteriormente, se aprueba el Real Decreto 980/2013 de 13 de diciembre por el que se desarrollan determinados aspectos de esta Ley.

Ante esta regulación jurídica, ¿podemos afirmar que la mediación es una realidad? Como gallegos que somos, podríamos contestar con un «depende»,  pues la respuesta varía en función de la persona y el lugar en el que se realice la pregunta, pero, aun con todas esas diferencias y las más variadas respuestas que podrían darnos en diferentes ciudades y profesiones acerca de si la mediación ha llegado para quedarse, si podemos afirmar que algo está cambiando.

En Galicia, al igual que otras Comunidades, contamos con una Ley autonómica, la Ley 4/2001 de 31 de mayo sobre mediación familiar, y tenemos a nivel estatal una Ley y un Reglamento que, con sus virtudes y sus defectos, no podemos obviar. Por otro lado, cada vez son más las Comunidades Autónomas que con apoyo del Consejo General del Poder Judicial, están haciendo una apuesta porque la mediación sea una realidad, al impulsar este medio de resolución de controversias.

Incluso el ciudadano de a pie abre su mente a nuevas formas de gestionar los conflictos, su experiencia le está demostrando que la judicialización de la sociedad no ha mejorado su vida.

Lo cierto es que, como abogadas, la realidad nos demuestra una y otra vez que las sentencias en muchos casos,  no satisfacen ni siquiera a los ganadores, se deja la resolución de nuestros conflictos en las manos de un tercero que no conoce ni puede tratar a fondo nuestro problema.

Es en este punto donde la Mediación se erige como una vía más que se le ofrece a los ciudadanos para encontrar una solución satisfactoria a sus conflictos gracias a la asistencia y buen hacer de un profesional neutral e imparcial, el mediador.

La Mediación es un procedimiento absolutamente voluntario (en cualquier momento puede abandonarse), confidencial (nada de lo se diga saldrá de las sesiones de mediación), rápido y económico (suele durar una media de 5 a 8 sesiones) y permite a las partes, a diferencia del proceso judicial, expresar lo que piensan y sienten, lo cual reduce su costo emocional.

Por todo lo anterior, consideramos que constituye un medio más que adecuado para la resolución de gran parte de los conflictos y el ciudadano tiene derecho a conocerlo.

Es aquí donde nosotros los abogados tenemos la obligación de presentarle las distintas vías que tiene a su alcance para resolver su conflicto, explicándole los pros y los contras de todos ellos, para que así, pueda elegir libremente como quiere solventar la situación en la que se encuentra. Si opta por la Mediación,  siempre tendrá a su abogado para revisar los acuerdos e incluso asesorarle en la redacción de los mismos.

Podemos afirmar sin duda alguna, que cuando conozca todos los métodos de resolución de conflictos con los que cuenta, la Mediación será una realidad.

 

MARÍA JESÚS FERREIRO VIÑA  – MARÍA LUISA LÓPEZ ALLEGUE

 

 

 

 

 

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